Articles /Artículos - ampalamarxadella

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Articles /Artículos

La AMPA no se hace responsable de las opiniones y contenidos vertidos en los artículos. Puedes colaborar con la AMPA enviando tus artículos a:

formacion@ampalamarxadella.com



Artículo 1.
   
Nutrición en la adolescencia

La alimentación del adolescente debe favorecer un adecuado crecimiento y desarrollo y promover hábitos de vida saludables para prevenir trastornos nutricionales. Esta etapa puede ser la última oportunidad de preparar nutricionalmente al joven para una vida adulta más sana.
Pero por otra parte, en esta época pueden adquirirse nuevos hábitos de consumo de alimentos, debido a varios factores: influencias psicológicas y sociales, de los amigos y compañeros, el hábito de comer fuera de casa, el rechazo a las normas tradicionales familiares, la búsqueda de autonomía y un mayor poder adquisitivo.
La gran demanda de nutrientes, sumadas a los cambios en el estilo de vida y hábitos dietéticos, convierten a la adolescencia en una época de alto riesgo nutricional.

Durante la adolescencia, dado que la mayor parte de los cambios que se producen son fisiológicos (maduración sexual, aumento del peso, aumento de la talla, etc.), los requerimientos nutricionales son muy elevados, por lo que es necesario un adecuado control de la alimentación e imprescindible asegurar el aporte suficiente, para no caer en déficit ni en carencias que puedan ser origen de alteraciones y trastornos de la salud. Informar sobre los requerimientos nutricionales de tan difícil edad es el objetivo prioritario de estas páginas.

También debemos asegurarnos de que los adolescentes conocen cómo y por qué deben alimentarse bien y los riesgos que corren cuando modifican, con criterio meramente personal, las pautas y hábitos alimentarios. Probablemente la adolescencia será la última oportunidad de aplicar normas dietéticas y consejos de promoción de la salud antes de la instauración de hábitos de la edad adulta, que (en muchos casos) ya serán definitivos.



Artículo 2
.                  Resolución de Conflictos


Los conflictos son parte de nuestra vida  y una gran fuente de aprendizaje. Tener conflictos significa estar vivo, y lo saludable es aprender a manejarlos, principalmente porque algunos son inevitables.
Lo que si es evitable son las consecuencias negativas de los mismos, todos tenemos recursos internos  e innatos que nos dotan de capacidad para abordarlos, ( el ser humano sobrevive gracias a ellos) si bien es cierto que las estrategias  útiles “ se aprenden “.
Si miras en tu  entorno quizás veas que los adultos con los que has crecido tampoco tienen  estas habilidades siendo por eso  probable que no hayas tenido un modelo adecuado que te sirva. Las consecuencias de esto pueden ser: que no sepas abordar las dificultades que surgen en las relaciones personales, y que debido a esto te de miedo dar tus opiniones, evites discutir…, o por otro lado no sepas dar tu opinión sin imponerla…, tengas dificultad para ceder y ponerte en el lugar del otro.. etc.  
A nivel global una de las herramientas necesarias  para afrontar las diferencias con los otros sería la confianza en uno mismo y en los demás, lo que se traduce en creer que se puede hacer algo y  asertividad  o lo que es lo mismo,  conocimiento de las habilidades sociales eficaces y adecuadas para cubrir  tus necesidades desde el respeto hacia ti mismo y hacia el otro.
Las emociones básicas que se experimentan cuando se vive un conflicto son la rabia,  la tristeza y  el miedo. A veces de forma independiente y otras todas a la vez. El camino de la resolución de conflictos  no es otra cosa que la expresión adecuada de estas emociones, la escucha de las de los demás y la búsqueda de alternativas válidas para los miembros que experimentan el conflicto.
(Artículo procedente de vzar.unizar.net)




Artículo 3.              
¿Que es el TDAH?

El TDAH o TDA son las siglas para el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Se piensa que es un desorden cerebral que hace difícil el poder permanecer sentado y poner atención. El TDAH ha sido estudiado a lo largo de 60 años, pero ha sido mayormente conocido en los últimos 20. Las estimaciones varían, pero se cree que entre el 5 y el 10% de los niños tienen TDAH y quizás entre el uno y el dos por ciento de los adolescentes y adultos. Son tres los síntomas que generalmente se tienen con el TDAH:

El primero es la Hiperactividad. Esto significa que estás siempre en movimiento, moviendo tus pies o tu lápiz. O quizás hablas demasiado, odias tener que permanecer sentado, lo que causa problemas en la escuela. En adolescentes y adultos, la hiperactividad con frecuencia toma forma de un sentimiento subjetivo de inquietud.

El segundo síntoma es la Inatención. Esto significa que tienes problemas para poner atención por periodos largos. Te distraes fácilmente soñando de día, lo que también ocasiona problemas en la escuela. Cometes errores por descuido. Olvidas tus tareas. Se te dificulta leer. Te aburres con facilidad. Organizarte es un problema, siempre estás perdiendo tareas, notas, las llaves, etc. En el caso de las niñas, el soñar despiertas les impide mantener la atención y con frecuencia es el único síntoma que presentan.

La Impulsividad es el tercer síntoma. La gente impulsiva no piensa antes de actuar. Faltas a clases, no haces las tareas o simplemente rompes las reglas sin pensar las consecuencias. Probablemente interrumpes a otros o balbuceas cosas sin pensar que puedes herir los sentimientos de alguien, o que te pueden causar problemas. También eres susceptible a accidentes.

En muchos casos, el TDAH se define como la dificultad de poner atención consistentemente durante un tiempo. Algunas personas con TDAH se sobreenfocan, lo que significa que son absorbidos por lo que están haciendo (como jugar videojuegos) están completamente sintonizados en el juego y no se dan cuenta de lo que ocurre a su alrededor.
(Artículo procedente de taringa.net)




Artículo 4                
¿Que es la resiliencia?

Tendemos a idealizar la niñez como una época sin problemas, pero la tierna edad por sí sola no ofrece ninguna protección contra los daños emocionales y los traumas que pueden enfrentar los niños. Se les puede pedir a los niños que enfrenten problemas, como adaptarse a una nueva clase, ser intimidados por sus compañeros o incluso al abuso en el hogar. Si sumamos a eso la incertidumbre que forma parte del crecimiento, la infancia puede ser cualquier cosa menos una época sin problemas. La aptitud para desarrollarse pese a estos desafíos surge de la capacidad de resiliencia.

La buena noticia es que la resiliencia es una capacidad que puede aprenderse.

Desarrollar resiliencia, la capacidad para afrontar con éxito la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o incluso fuentes importantes de estrés, puede ayudar a manejar el estrés y los sentimientos de ansiedad e incertidumbre. Sin embargo, que los niños sean resilientes no significa que no experimentarán dificultades o angustia. El dolor emocional y la tristeza son comunes cuando tenemos un trauma de importancia o una pérdida personal, o incluso cuando nos enteramos de la pérdida o trauma de otra persona.

(artículo procedente de la página web de APA)

Regreso al contenido | Regreso al menu principal